En un duelo dramático que se estiró hasta los últimos minutos de la jornada, Fernando Boyero se quedó con una victoria tan trabajada como festejada al vencer a Maximiliano Broinsky por 7-6, 4-6 y 10-6 en el Super Tie-break. Con este triunfo, Boyero superó un debut extenuante y sacó boleto a la siguiente ronda del certamen de Beijing 8a.
Músculo, paciencia y resistencia
El desarrollo del encuentro fue un auténtico mano a mano táctico y físico donde prácticamente no hubo diferencias en el juego de fondo:
- Primer set (7-6): La paridad fue absoluta desde el arranque. Sin conceder ventajas en sus turnos de saque, ambos jugadores intercambiaron tiros profundos hasta desembocar en un desempate donde Boyero afinó la puntería en los momentos críticos para dar el primer golpe.
- Segundo set (4-6): Lejos de bajar los brazos, Broinsky reaccionó con autoridad. Aprovechó el desgaste del rival, ajustó sus devoluciones y logró un quiebre clave que le permitió emparejar el marcador y estirar la definición al límite
- Super Tie-break (10-6): En el momento de mayor tensión, la resistencia física y mental terminó siendo el factor determinante. Boyero mantuvo la cabeza fría, erró menos en los momentos decisivos y aceleró en la recta final para sellar el 10-6 definitivo.
La nota de la noche: los últimos en apagar las luces
El partido no solo destacó por la paridad del score, sino también por el marco de su finalización. Con las canchas ya vacías y el silencio habitual de la trasnoche porteña, Boyero y Broinsky fueron literalmente los últimos en retirarse del predio de Ferro.
Tras más de dos horas de intensa batalla, la jornada de tenis en Caballito concluyó con el saludo en la red entre dos rivales exhaustos pero satisfechos por el espectáculo entregado. Ahora, Boyero ya piensa en su próximo desafío con la tranquilidad de haber superado una de las pruebas de fuego más exigentes del torneo.