El primer parcial se convirtió en una auténtica batalla de desgaste punto a punto. Sapuppo salió dispuesto a plantarle cara a su rival con un juego paciente y buenas coberturas desde la línea de fondo, obligando a Pedruelo a trabajar en exceso cada tiro. Sin que ninguno ceda terreno ni entregue su servicio con facilidad, el desenlace derivó de manera inevitable en un tie-break electrizante; fue allí donde Fernando ajustó la puntería, mostró manos de acero en las pelotas divisoria y embolsó el set por 7-6 tras un desgaste titánico.
Habiendo asimilado el impacto anímico de abrochar un parcial tan agónico, Fernando Pedruelo jugó el segundo capítulo con el viento a favor y la confianza por las nubes. Ante un Vito Norberto Sapuppo que sintió el rigor del esfuerzo invertido en el comienzo, Pedruelo tomó la iniciativa con tiros más profundos y punzantes, dominó la escena sin contratiempos y estampó un categórico 6-2 para liquidar el pleito. Una actuación sumamente madura que lo mete de lleno en la conversación importante del torneo en El Abierto.