El primer set planteó un escenario de máxima paridad, con ambos protagonistas intercambiando golpes profundos desde el fondo del terreno y cuidando cada turno de saque con uñas y dientes. Maddonni intentó imponer un ritmo dinámico que complicara las réplicas, pero Fisichella mantuvo una paciencia quirúrgica; ajustó los ángulos, esperó el momento exacto para lastimar con su derecha y quebró en el tramo caliente para adueñarse de la manga inicial por un disputado 6-4.
Lejos de acusar el desgaste del parcial anterior, el desarrollo del segundo episodio mostró a un Luca Fisichella completamente desatado y dominador. Con el marcador a favor, soltó los brazos, encontró respuestas inmediatas ante cada intento de reacción de Sebastián Maddonni y estiró la ventaja con una autoridad implacable hasta sentenciar el 6-1 definitivo. Una actuación seria, de pura estirpe, que lo proyecta con paso firme en la élite del torneo.