Rara vez el tenis presencia un compromiso donde la balanza se incline de forma tan absoluta desde la primera pelota en juego hasta el apretón de manos en la red. En la 8A categoría del certamen Basilea 2026, la cancha de El Abierto se convirtió en la trampa perfecta montada por Javier Idiazabal, quien ejecutó una verdadera aplanadora deportiva para superar sin conceder un solo game a Ignacio Cesarani.
El trámite arrancó con un Idiazabal metido en una dimensión superior, adueñándose de los peloteos largos mediante tiros cargados de profundidad y una velocidad de piernas que desarmó por completo el planteo inicial de su oponente. Cesarani buscó ajustar saques y cambiar las alturas para intentar entrar en ritmo, pero la ferocidad con la que atacaba el vencedor dejó sin margen cualquier ensayo de respuesta, abrochando el primer parcial con un rotundo 6-0.
Sin aflojar el acelerador ni un milímetro, el segundo capítulo continuó bajo la misma tónica de dominio quirúrgico. Con un Javier Idiazabal implacable en el servicio y punzante en las devoluciones cruzadas, la resistencia de Ignacio Cesarani terminó de desmoronarse, decretando el histórico 6-0 definitivo. Una victoria abrumadora que no solo mete a Idiazabal en la siguiente fase, sino que manda un aviso ensordecedor a todo el cuadro.