El inicio del encuentro se vivió bajo una tensión palpable, con los dos protagonistas sosteniendo intercambios largos y defendiendo sus turnos de saque con uñas y dientes. Episcopo intentó proponer un juego frontal para incomodar, pero la paciencia táctica y la precisión de Montoto en los puntos calientes marcaron la diferencia justa para desnivelar la balanza y quedarse con el primer parcial por un ajustado 6-4.
Liberado de la presión inicial, el desarrollo del segundo set se transformó en una auténtica exhibición de superioridad por parte del ganador. Con un Gonzalo Alfredo Montoto firme en la red y castigando cada pelota corta, la resistencia de Daniel Episcopo se diluyó rápidamente ante la catarata de aciertos; sellando un contundente 6-1, Montoto firmó una victoria redonda que lo proyecta con fuerza en el torneo.