Eterno fue el cruce que disputaron Gustavo Ricardes y Juan Pablo Oliveros por los octavos de Bucharest 5a. En tres sets, tras haber perdido el primero, Gus se pudo quedar con el triunfo.
Todo comenzó parejísimo. Pero Juan fue apenas superior y lo cerró 7-5 a su favor. Ahí fue donde cambió el cubregrip, gracias a la experta de su señora, pero el color rosa parece que lo mufó. Porque luego del cambio, ya nada fue igual y Ricardes revirtió la historia para quedarse con un general de 5-7 / 6-3 / 6-2.
Así, Gus se sacó de encima a uno de los preclasificados. Y eso que venía fusilado tras un domingo a puro futbol. Pero ahora es hora de patear las molestias y aprovechar el envíon del triunfo, para meterle con todo al choque de cuartos que se le viene ante Seba Hulton.
> Por Felipe Lugones