Después de haber perdido en las finales de Bucharest y Roma, Eduardo Fischer se sacó la espina en esta temporada y superó en la final de Shanghai 8a a Alfredo Chang -por 7-6 / 6-2- para consagrarse campeón y levantar la copa que tanto anhelaba.
Fischer venía en levantada, con buenos resultados en Capital Federal y también en los locales de San Isidro. Pero fue en Shanghai donde destapó su bronca, su sed de resultados. Con un grito de desahogo se liberó, superó al muro y se llevó el tan merecido premio.
El partido fue a puro nerviosismo. Fischer había comenzado rápidamente abajo, pero de a poco fue levantando, con mucha paciencia. Sin apurarse -contra Alfredo no sirve desesperarse-, Edu fue armando punto por punto, buscando cometer pocos errores y evitando las increíbles defensas de Chang.
Con sufrimiento sobre el final -incluida una doble falta en match point- Fischer logró cerrar la victoria y se quedó con los laureles.
El 2012 fue un año explosivo para Fischer, quién siempre mostró sus virtudes técnicas, pero le costó plasmar eso en resultados. Esta vez se le dio y comenzará el 2013 con todas las ganas de seguir mejorando.
> Por Ezequiel Zuk