Alejandro Goldsman se consagró campeón del Torneo de Moscú en formato americano tras vencer a Franco Cerrini por 6-2 en la final disputada en el Club Buena Vista, en San Fernando. En una jornada marcada por el viento, la llovizna y condiciones realmente complicadas, Alejandro logró destacarse con una ejecución serena y precisa, administrando cada punto con una claridad notable.
Desde el inicio de la final, Goldsman mostró un tenis muy controlado, con tiros limpios y una lectura del juego que desactivó las propuestas de Cerrini. Franco intentó encontrar variantes y presionar en ciertos pasajes, pero la calma de Alejandro fue clave: cada oportunidad que tuvo, la resolvió con convicción y una técnica que no se vio afectada por el clima adverso.
Su recorrido por la zona ya había anticipado su nivel. En su primer partido, derrotó con autoridad a Raúl Echeverría por 6-1, imponiéndose desde lo físico y lo táctico. Luego, protagonizó una de las grandes sorpresas del día al superar a Tomás Hadida, uno de los más fuertes del grupo, por 6-2, en un duelo donde nuevamente su consistencia y buen manejo de los tiempos marcaron la diferencia.
Las condiciones climáticas fueron un desafío constante para todos los jugadores del torneo, pero Goldsman consiguió destacarse justamente por su capacidad de adaptarse. Mientras el viento cambiaba trayectorias y la llovizna hacía resbaladiza la superficie, Alejandro se mantuvo enfocado, firme y seguro en cada golpe, transformando la dificultad en una ventaja competitiva.
Con esta consagración, Goldsman cierra un torneo perfecto dentro de la 6ª categoría, mostrando madurez, precisión y una serenidad pocas veces vista en jornadas tan complejas. Un campeón que supo ganar no solo por nivel, sino por inteligencia y temple en condiciones extremas.