Hay jugadores que cuando entran en racha, son difíciles de frenar. Ese es el caso de Nicolás Montero, quien tras coronarse recientemente en el torneo de Buenos Aires, parece haber trasladado toda esa confianza al cemento (simbólico) de Indian Wells. Esta tarde, por los dieciseisavos de final, despachó por 6-4 6-0 a un batallador Alonso Guo que poco pudo hacer ante el vendaval de tenis del ganador.
El primer set fue el pasaje más parejo del encuentro. Guo intentó plantar bandera desde el fondo de la cancha, buscando incomodar a un Montero que, si bien arrancó algo impreciso, supo ajustar las clavijas en los momentos clave. Con un quiebre de diferencia, Nico se llevó el parcial por 6-4, dejando la sensación de que tenía una marcha más guardada.
Ya en la segunda manga, el partido se rompió por completo. Montero salió decidido a no darle aire a su rival:Cometiendo errores no forzados, desesperó a un Alonso que veía cómo cada pelota volvía con más peso.
El 6-0 final fue el reflejo de una superioridad física y tenística abrumadora. Montero se mete en octavos de final con el traje de candidato puesto y envía un mensaje directo a sus próximos rivales: está para pelear arriba también en la sexta.