Hay días que quedan grabados en la memoria de los jugadores, y el de hoy para Miguel Ferrante será, sin duda, uno de ellos. No solo por el nivel de tenis exhibido, sino por el corazón que puso para mantenerse en pie durante más de cuatro horas de competencia de alta intensidad.
La jornada comenzó temprano en los octavos de final del Abierto de Australia. Allí, Ferrante tuvo que sudar la gota gorda para doblegar a un durísimo Fernando Saffioti. Fue un partido de ajedrez: Miguel se llevó el primero por 7-5, pero Saffioti reaccionó a tiempo para igualar con otro 5-7. En la definición por Super Tie-Break, Ferrante estuvo más fino en los puntos decisivos y cerró el pase a cuartos con un 10-6.
Cualquier otro jugador habría pedido la toalla, pero Miguel tenía una cita pendiente en los cuartos de final de Rio. Con apenas 120 minutos de recuperación, volvió a saltar a la cancha para enfrentar a Fernando Boyero.
El cansancio pareció pasarle factura al principio, cediendo el primer set en un ajustado 6-7. Sin embargo, cuando parecía que el físico decía basta, apareció la "garra" de Ferrante:Se llevó el segundo parcial por 6-3 con un juego inteligente, acortando los puntos,y en un super tiebreak no apto para cardíacos, Miguel sentenció el 10-8 final.