La final de la 7ª categoría de Circuito Tenis no defraudó. En un partido de dos caras, Joaquín Borga supo reponerse de un inicio adverso para dar vuelta el marcador y terminar alzando el trofeo de Australia, el primer Grand Slam de la temporada, ante un Darío Manin que fue un dignísimo finalista.
El comienzo del partido fue todo para Manin. Con un juego sólido y sin fisuras, Darío sorprendió a Borga desde el primer minuto. La precisión de sus tiros y un alto porcentaje de efectividad le permitieron llevarse el primer set por un rotundo 6-1, dejando a Joaquín sin respuestas inmediatas.
Sin embargo, el descanso entre sets fue clave. Borga ajustó la táctica, empezó a jugar con mayor margen y encontró la regularidad necesaria para desgastar a su oponente. Con un quiebre temprano en la segunda manga, Joaquín tomó confianza y emparejó las acciones con un 6-2, trasladando toda la presión al desempate final.
En el match tie-break, Borga mostró su mejor versión. Con una mentalidad de acero y pelotas muy ajustadas a las líneas, rápidamente sacó una ventaja irreversible. Manin intentó reaccionar, pero la inercia ganadora ya estaba del lado de Joaquín, quien cerró la definición con un contundente 10-3.