El inicio del encuentro favoreció claramente a Rodriguez, quien saltó a la pista con una solidez espeluznante y un juego agresivo que descolocó por completo a su oponente. Con un certero 3-6, Walter se adjudicó la primera manga y parecía encaminarse al título. Sin embargo, el segundo set fue un drama absoluto; Di Meglio ajustó las clavijas, resistió con el corazón y forzó un tie-break electrizante que se terminó llevando por 7-6 para estirar la historia al límite del Super Tie-Break ante el aplauso ensordecedor de los presentes.
En la definición corta, el envión anímico y la frescura física quedaron del lado de Nicolas Di Meglio. Con una precisión asombrosa en los puntos de máxima presión, tomó distancias rápidamente en el marcador para sellar el triunfo con un inapelable 10-4. Con este agónico festejo, Di Meglio se consagra como el flamante campeón de la categoría dejando una muestra gratis de carácter, mientras que Walter Rodriguez cierra un torneo espectacular, despidiéndose con la frente en alto tras haber acariciado la gloria en una noche de altísimo vuelo tenístico.