Desde el primer intercambio de golpes, Esses marcó el territorio apoyándose en la precisión de sus tiros y en un servicio sumamente efectivo que no otorgó segundas oportunidades. Gagliardi intentó afirmarse desde el fondo y buscar la regularidad que lo caracteriza, pero el ganador no quitó el pie del acelerador, moviendo la pelota con criterio y forzando los errores no forzados del rival para tomar una distancia decisiva en el marcador.
Con un inapelable 6-2, Damián Esses sentenció el pleito por la vía rápida, demostrando que su tenis se encuentra en un gran momento de sintonía física y táctica. El triunfo le permite avanzar en el cuadro con un desgaste mínimo y las sensaciones óptimas de cara a sus próximos desafíos, mientras que Andrés Gagliardi deberá dar vuelta la página rápidamente tras toparse con una versión sumamente inspirada de su contrincante en la velada.