La primera manga se definió por pequeños detalles tácticos. Gianlleonardo intentó lastimar con tiros profundos para tomar la iniciativa, pero Santome se plantó con una solidez envidiable y contragolpeó con mucha precisión. Con un quiebre oportuno en las postrimerías del parcial, Alejo logró destrabar la paridad reinante y se adjudicó el set inicial por 6-3, logrando una ventaja psicológica fundamental para el desarrollo del encuentro.
Para el segundo capítulo, la paridad se mantuvo como el denominador común, con un Gianlleonardo que no bajó los brazos y buscó forzar el desempate a base de garra. Sin embargo, la consistencia de Alejo Santome no mostró fisuras; manejando los tiempos del partido con gran madurez y defendiendo con éxito su servicio en los momentos críticos, selló la victoria con un definitivo 6-4. De esta manera, Santome avanza a paso firme en el cuadro romano, mientras que su oponente se despidió tras haber competido de igual a igual en una gran exhibición tenística.