La paridad y el estudio mutuo marcaron el pulso del primer set, con Gialleonardo intentando lastimar con pelotas profundas para forzar el error ajeno. Sin embargo, Cassone se mantuvo sumamente concentrado, ajustó sus tiros angulados y dio el zarpazo en los momentos bisagra para inclinar la balanza a su favor. Con un trabajado 6-4, Santiago se adjudicó la manga inicial, un golpe psicológico que terminaría siendo determinante para el resto de la calurosa velada tenística.
El segundo capítulo mostró la versión más suelta y afilada de Santiago Cassone, quien aprovechó el envión anímico para presionar de entrada con devoluciones punzantes. Gialleonardo no logró encontrar los caminos para contrarrestar la solidez defensiva de su oponente y empezó a sufrir el desgaste físico del pleito. Con un inapelable 6-1, Cassone le bajó el telón al partido con total autoridad, sellando su clasificación a la siguiente ronda con excelentes sensaciones, mientras que Lucas Gialleonardo cerró su participación habiendo competido al límite en la primera mitad del encuentro.