El arranque del pleito mostró una versión arrolladora y letal por parte de Barutta Sosa. Con una sintonía fina envidiable, impactos profundos que buscaron las líneas constantemente y una efectividad asombrosa desde el fondo, Juan Ignacio maniató por completo a un Volpe que no lograba acomodarse ni encontrar respuestas tácticas. Hilvanando quiebres consecutivos y sin dar el más mínimo margen de reacción, el ganador se llevó el set de apertura con un inapelable 6-0.
Sin embargo, la historia dio un vuelco drástico en el segundo capítulo, transformándose en una verdadera batalla de dientes apretados. Tocado en su orgullo, Sebastián Volpe ajustó su servicio, arriesgó con tiros más angulados y emparejó las acciones de igual a igual, llevando la definición de manera inevitable al terreno del tie-break. Fue en esa instancia límite donde la mente fría de Juan Ignacio Barutta Sosa volvió a inclinar la balanza; minimizando los errores no forzados en los puntos clave, selló el 7-6 definitivo, desató el festejo de campeón y se aseguró el título mayor de la categoría con total merecimiento.