La final de la 8ª categoría del Americano de Stuttgart entregó una de las historias más emocionantes de la jornada. En las canchas de Buenavista, Ezequiel Forcellati logró quedarse con el título tras superar a Daniel Sepúlveda por un ajustado 7-5, resultado que le permitió alcanzar nada menos que el bicampeonato en la categoría. Pero esta vez el camino estuvo lejos de ser sencillo.
Del otro lado de la red apareció un Daniel Sepúlveda inspirado, desplegando un tenis de gran nivel tanto desde lo técnico como desde la entrega física. Durante buena parte de la final pareció tener argumentos suficientes para quedarse con el torneo, dominando varios pasajes del encuentro y exigiendo constantemente a su rival. Sin embargo, cuando el escenario se volvió más complicado, Forcellati encontró recursos para mantenerse en partido.
Uno de esos recursos fue su saque. En el momento más delicado del encuentro, cuando parecía que la balanza podía inclinarse definitivamente hacia Sepúlveda, Ezequiel encontró puntos gratis y servicios fundamentales para sostenerse. A partir de allí comenzó a construir su remontada, recuperando confianza y animándose a jugar con mayor agresividad en los intercambios decisivos.
La campaña del campeón había comenzado de manera impecable, con victorias por 6-0 sobre Tomás Charvay y Nicolás Padilla en la fase de grupos. Sin embargo, la final le exigió mostrar algo más que tenis: carácter, resiliencia y corazón. Con esas herramientas logró cerrar el 7-5 definitivo y escribir un nuevo capítulo en su historia dentro del circuito, convirtiéndose en bicampeón de Stuttgart.