El partido se inició con un dominio absoluto y punzante por parte de Boyero, quien saltó a la pista principal con los motores a pleno rendimiento. Distribuyendo la pelota con una profundidad milimétrica y haciendo correr a su rival por todo el fondo, Fernando no tardó en marcar diferencias en el tablero y se adueñó con total justicia de la manga inicial por un contundente 2-6. La reacción de Barraza comenzó a madurar en el segundo capítulo; lejos de bajar los brazos, empezó a meterse más adentro de la cancha, ajustó la mira de su drive y, tras un extenuante intercambio de quiebres, logró forzar el desenlace al adjudicárselo por un reñido 7-5.
Con el aspecto físico pasando factura y los nervios a flor de piel, la esperada clasificación debió definirse en el infartante y definitivo Super Tie-Break. Fue en ese terreno abonado para los corazones templados donde Luis Barraza sacó a relucir su mejor versión mental, conteniendo las últimas arremetidas de un Fernando Boyero que vendió carísima su derrota. Arriesgando en los puntos clave y buscando las líneas con determinación, Barraza estampó el agónico 10-8 final, sellando un triunfo monumental que lo deposita en la siguiente ronda con la confianza por las nubes.