Desde el primer peloteo, Di Meglio dictó un monólogo absoluto apoyado en una sintonía fina envidiable y una gran agresividad desde la línea de base. Otero intentó plantar bandera buscando extender los intercambios y apelar a la regularidad de sus tiros largos, pero el ganador se mostró indomable, abriendo la cancha con ángulos muy punzantes que dinamitaron la defensa de su rival. Capitalizando cada break point y con una efectividad total, Nicolas estampó un rotundo 6-0 en la manga inicial.
La holgada ventaja en el marcador no hizo más que agigantar la confianza de Nicolas Di Meglio de cara al segundo capítulo, donde sostuvo la intensidad sin otorgar el menor margen de reacción. Aunque Pablo Otero ensayó algunas variantes tácticas e intentó soltar impactos profundos para maquillar el resultado, el vencedor contuvo cualquier intento de remontada con contragolpes quirúrgicos en los momentos precisos. Con un inapelable 6-2, Di Meglio le puso el broche de oro al pleito, metiéndose entre los ocho mejores del torneo con el ánimo por las nubes.