A lo largo del encuentro, Laster buscó la manera de contrarrestar los golpes profundos de su rival y ensayó distintas variantes tácticas para meterse en juego, pero se encontró con un Dvorkin muy concentrado y firme desde el fondo de la pista. Con un doble 6-2 que exime de mayores explicaciones, el ganador supo administrar las ventajas, quebrar en los momentos de mayor presión y cerrar los caminos de la remontada a base de tiros certeros y una notable efectividad con su servicio.
Esta victoria categórica le permite a Martín Dvorkin arrancar su participación en la competencia con el pie derecho y una importante inyección de confianza de cara a las próximas rondas. Por el lado de Laster, queda el balance de haber competido en una sede exigente y la certeza de que el torneo recién empieza, mientras que el vencedor ya toma nota y se perfila como un escollo durísimo para cualquiera que se cruce en su camino en suelo francés.