Cuando el reloj apretaba y las posibilidades matemáticas parecían indicar el final del camino, la pista de El Abierto se transformó en el escenario de una de las gestas más emotivas en lo que va del Mundial CT 2026. En un choque correspondiente a la 8a categoría que paralizó los corazones de los presentes, Miguel Suárez consumó un auténtico escape de película al revertir un trámite sumamente adverso frente a un Fernando Boyero que acarició la victoria con la punta de los dedos, pero terminó cediendo en un desenlace no apto para cardíacos.
La historia comenzó con Boyero dictando el ritmo de las acciones a base de golpes planos y una regularidad asombrosa que descolocó por completo los esquemas del ganador. Conectando devoluciones profundas y quebrando en los momentos clave, Fernando se adueñó del primer chico por 4-6 y llegó a tener el control psicológico de la segunda manga. Sin embargo, cuando las raquetas quemaban y el partido amenazaba con cerrarse, Suárez apeló al amor propio, arrastró el desenlace a una muerte súbita milimétrica y forzó el desempate definitivo al llevarse el parcial por un dramático 7-6.
El epílogo del match trasladó la adrenalina pura al terreno del Súper Tie-Break, una ruleta rusa donde cada bola pesaba una tonelada. Lejos de amedrentarse por el desgaste físico de una batalla de tantas idas y vueltas, Miguel Suárez se vistió de héroe; aguantó las embestidas de un Boyero que vendió carísima la derrota y buscó las líneas hasta el último segundo. Con una lucidez admirable en los dos puntos finales, Miguel encadenó los aciertos necesarios para estampar un infartante 10-8 en el marcador, sellando un festejo con el alma y el boleto a la siguiente ronda tras una remontada monumental.