Cuando las piernas empiezan a pesar y la estrategia inicial se desmorona, la capacidad de reinventarse sobre la marcha vale más que cualquier golpe de antología. En los rectángulos de El Abierto, por la exigente 5a categoría de Wimbledon 2026, Manuel Gouiran tuvo que apelar a su amor propio y a un oportuno volantazo táctico para revertir un panorama sumamente adverso ante Gustavo Saha, un rival durísimo que acarició el triunfo pero terminó cediendo ante la notable capacidad de adaptación del ganador.
El amanecer del pleito mostró la mejor versión de Saha, quien saltó al terreno sumamente afilado y decidido a imponer condiciones con tiros planos y profundos. Maniatado por el ritmo frenético que le propuso su oponente, Gouiran cometió más errores de los habituales y no logró encontrar la distancia correcta con su derecha, cediendo el parcial de apertura por un justificado 3-6. Sin embargo, lejos de bajar los brazos, Manuel reseteó la mente en el descanso: empezó a utilizar pelotas con mayor margen sobre la red y sutiles slices que adormecieron los ataques de Gustavo, cambiando radicalmente la dinámica del partido para adueñarse del segundo chico por un contundente 6-1.
Con la paridad absoluta instalada en el marcador, el desenlace se mudó al terreno del Súper Tie-Break, una ruleta rusa donde los nervios suelen jugar malas pasadas. En esa instancia límite, Manuel Gouiran mantuvo la cabeza fría y aprovechó el envión anímico para ponerse rápidamente en ventaja; a pesar de los esfuerzos de un Saha que batalló hasta el último aliento intentando acortar las distancias, el vencedor defendió con uñas y dientes cada pelota extra. Con una templanza admirable en los rallies finales, Gouiran selló el definitivo 10-7, desatando el festejo y asegurando un valioso pasaporte a la siguiente ronda del torneo.