Las finales no se juegan con el manual debajo del brazo; se juegan con una mezcla de sangre fría, resistencia física y el coraje necesario para tirar la bola sobre las líneas cuando el margen de error es cero. Esa fue la fórmula magistral que aplicó Leonardo Lucas González en el court central de El Abierto para proclamarse campeón de la 3a categoría en el Mundial CT 2026, rindiendo en el camino a un Luis Torres que vendió cara cada yarda del terreno en un espectáculo digno del cierre de un torneo grande.
El duelo por la gloria arrancó golpe a golpe, con ambos protagonistas resguardando sus turnos de saque como si fueran tesoros invaluables. Torres apostó por la potencia y buscó acorralar al ganador con saques pesados y aproximaciones a la red, pero González exhibió una cobertura de cancha envidiable, adivinando intenciones y estirando cada punto al límite. La paridad se volvió tan absoluta que la primera manga requirió de una muerte súbita para destrabar el nudo; ahí, en el filo de la navaja, Leonardo mostró una lucidez superior para embocar un par de tiros pasantes inolvidables y embolsarse el 7-6.
Golpeado pero lejos de rendirse, Luis Torres volvió a la carga en el segundo capítulo intentando romper la inercia defensiva de su oponente, pero se topó con un Leonardo Lucas González completamente enfocado y con el aroma a título estimulando cada uno de sus movimientos. Administrando el desgaste del primer set y manejando los ritmos de la cancha a voluntad, González dio el golpe quirúrgico en el noveno juego para quebrar el servicio rival. Instantes después, con su propio saque y sin dejar espacio a los fantasmas de la remontada, selló el definitivo 6-4 que desató el abrazo, la emoción y la consagración como el flamante campeón mundial de la categoría.