La final de la categoría 4ª del Mundial CT regaló una definición inolvidable en las canchas de El Abierto. Daniel Aníbal Bozok protagonizó una remontada extraordinaria para vencer a Rodrigo Bianchi por 3-6, 7-6 y 12-10, consagrándose campeón tras un encuentro que parecía escapársele en más de una oportunidad. Con una mezcla de carácter, convicción y tenis de alto nivel, Daniel escribió una de las páginas más épicas del torneo.
El comienzo fue completamente favorable para Bianchi. Se llevó el primer set por 6-3 y, lejos de aflojar, rápidamente tomó una ventaja de 4-1 en el segundo parcial. En ese momento, Bozok parecía no encontrar la manera de vulnerar a un rival que dominaba el juego con autoridad. Sin embargo, cuando el panorama era más complicado, apareció su capacidad de adaptación. Ajustó su estrategia, comenzó a jugar con mayor profundidad y recuperó terreno hasta forzar un tie-break que terminó ganando para empatar una final que parecía perdida.
El super tie-break estuvo a la altura de una definición mundialista. Con una tribuna ampliamente inclinada a favor de Bianchi, donde unas quince personas alentaban a su rival, Daniel encontró su impulso en un rincón muy especial: Milo, su hijo. Fue el único que celebró cada punto de Bozok con la misma pasión y energía que el resto de la hinchada rival, convirtiéndose en un apoyo emocional determinante. Daniel respondió dentro de la cancha con una enorme fortaleza mental y terminó imponiéndose por 12-10, levantando la copa de campeón en una final que será recordada tanto por su espectacular remontada como por la emotiva imagen de un hijo alentando a su padre hasta el último punto. Aplausos también para el público, que le dio un marco inolvidable a una definición digna de una gran final.