Hay partidos que empiezan mucho antes del primer saque. Gustavo Smolkin y Pablo Vaca compartieron escuela y amistad allá por el siglo pasado, cuando seguramente imaginar enfrentarse tantos años después dentro de una cancha parecía demasiado lejano. El tenis volvió a cruzar sus caminos en los octavos de final de la categoría 8ª de Wimbledon, y esta vez fue Gustavo quien se quedó con el duelo por un doble 6-4 en El Abierto.
El resultado muestra con claridad lo equilibrado que fue el encuentro. Smolkin consiguió pequeñas diferencias en ambos parciales, pero nunca tuvo demasiado margen para relajarse ante un Vaca que se mantuvo cerca y lo obligó a sostener su nivel hasta el cierre. Gustavo administró mejor los momentos importantes y encontró en cada set el quiebre necesario para transformar dos mangas muy disputadas en una victoria en sets corridos.
El 6-4 y 6-4 depositó a Smolkin en los cuartos de final de Wimbledon, pero la jornada dejó además una de esas pequeñas historias que enriquecen al tenis amateur. Dos viejos amigos, compañeros de escuela en otros tiempos, volvieron a encontrarse varias décadas después separados por una red y con un resultado en juego. Esta vez ganó Gustavo, aunque probablemente el verdadero lujo haya sido que, después de tantos años, el tenis los encontrara todavía adentro de una cancha.