Las finales suelen estar cargadas de nerviosismo y cautela, pero hay momentos excepcionales donde un tenista salta a la pista en estado de gracia y convierte el partido más importante del torneo en un paseo de salud. En el encuentro consagratorio de la 9a categoría de Wimbledon 2026, la cancha principal de El Abierto fue testigo de una verdadera faena de Leandro Salas, quien desarmó por completo el planteo de Gonzalo Alfredo Montoto para quedarse con el trofeo mayor de forma aplastante.
El primer parcial rozó la perfección para el a la postre campeón. Salas tomó la iniciativa desde la primera bola, castigando con una derecha hiperagresiva que encontró siempre los ángulos desprotegidos del campo. Montoto intentó sostener los peloteos de fondo para bajarle las revoluciones al cruce, pero se topó con un oponente fino, rápido de piernas y voraz en el resto, que no le otorgó margen alguno y cerró un implacable 6-0 en un abrir y cerrar de ojos.
Sin bajar un solo segundo la guardia, Leandro Salas prolongó su monólogo en el segundo capítulo con la misma frialdad quirúrgica. Gonzalo Montoto dio todo por meterse en partido y logró romper el cero en el marcador para el aplauso del público, pero la reacción no pasó de un espejismo: Salas volvió a acelerar en los pasajes clave, combinó reveses profundos con variantes de ritmo y selló el 6-1 definitivo. Una victoria monumental que consagra a Leandro Salas como el monarca indiscutido de la categoría.