Saber reinventarse cuando el plan de juego original cae a pedazos es la marca registrada de los jugadores que se niegan a dar un partido por perdido. En la 8a categoría del certamen Queens 2026, los courts de El Abierto cobraron vida con un cruce cambiante e intenso entre Emiliano Mouriño y Daniel Eduardo Sepúlveda Bohórquez, resuelto a favor de Mouriño tras una notable muestra de temple para revertir un escenario sumamente desfavorable.
El amanecer del pleito mostró la versión más afilada de Sepúlveda Bohórquez, quien maniató a su rival imponiendo peloteos hondos y pesados que provocaron el desbalance continuo de Mouriño. Con un quiebre certero en los primeros pasajes y un dominio territorial indiscutible, Daniel se anotó la manga inicial con un contundente 2-6. Lejos de abatirse, Mouriño aprovechó el descanso para reordenar la estrategia, arriesgó más con su primer servicio y empezó a mover a su oponente de esquina a esquina, devolviendo el golpe con un sólido 6-3 que mandó la historia al desenlace definitivo.
En el electrizante Súper Tie-Break, la paridad se mantuvo hasta el ecuador del parcial con ambos tenistas jugándose el resto en cada tiro. Fue en la zona de definición donde Emiliano Mouriño sacó a relucir su mejor repertorio: estuvo fino en los restos, conservó la calma en los intercambios extenuantes y metió el zarpazo final para sellar un agónico 10-7. Un triunfo de oro que premia la capacidad de Mouriño para renacer a tiempo y mantener vivas sus aspiraciones en el torneo.