Sergio Friedman se consagró campeón de Wimbledon en quinta categoría después de protagonizar una final de esas que no dan tregua. Diego Morales arrancó con el cuchillo entre los dientes y se llevó el primer set por 6-3, dejando claro que no estaba dispuesto a regalar absolutamente nada.
Pero Friedman ajustó las piezas, cambió el ritmo y respondió con autoridad. El segundo set cayó de su lado por 6-3 y la final quedó servida para un súper tie-break donde cada pelota pesaba como una tonelada.
Y ahí apareció Sergio en su máxima expresión. Con nervios de acero y sin regalar una sola ventaja, cerró el partido 10-7 y levantó el trofeo. Morales tuvo su momento, pero Friedman tuvo la última palabra: cuando la final pidió carácter, Sergio puso el nombre y apellido.