Hay jornadas en las que un jugador siente que nada termina de funcionar, y allí el rival tiene dos opciones: permitirle encontrar una salida o aprovechar cada duda para mantenerlo lejos del partido. Maximiliano Friedlander eligió la segunda. En la primera ronda de la categoría 2ª de Montreal, superó a Luciano Somoza por 6-3 y 6-1 en El Abierto, con una actuación inteligente y especialmente efectiva para no ofrecerle ningún punto de apoyo a su rival.
Somoza atravesó uno de esos días complicados en los que los golpes no terminan de responder como se espera. El mérito de Friedlander estuvo justamente en percibirlo y no darle margen para recuperarse. Max mantuvo la pelota profunda, sostuvo la intensidad y evitó regalar errores que pudieran cambiar el ánimo del encuentro. El 6-3 inicial terminó de inclinar la confianza hacia su lado y dejó a Luciano obligado a encontrar respuestas rápidamente.
En el segundo parcial, Friedlander fue todavía más contundente. Lejos de permitir que Somoza pudiera soltarse o aferrarse a alguna oportunidad para regresar al partido, continuó presionando y amplió las diferencias hasta cerrar el 6-1 definitivo. Max hizo lo que exige la competencia cuando el rival atraviesa una jornada adversa: no concedió oportunidades, mantuvo su nivel y resolvió el encuentro con autoridad para avanzar en Montreal.