Desde el mismísimo arranque, la pista albergó un cruce de alta intensidad donde Wasyleczko intentó cortar la iniciativa ajena variando las alturas y buscando lastimar con tiros con mucho ángulo. Sin embargo, Bacchia leyó la propuesta con suma lucidez: se mantuvo firme desde el fondo del campo, aceleró con su drive cada vez que la bola le quedó cómoda y quebró el servicio en el momento justo para abrochar el set de apertura por un ajustado 6-4.
Con el viento a favor, Lucas Bacchia no bajó los decibeles en el segundo parcial y mantuvo la presión sobre los turnos de saque de su oponente. A pesar de los esfuerzos de Wasyleczko por mantenerse en carrera a pura garra, la consistencia de Bacchia terminó marcando el pulso definitivo del encuentro. Con un sobrio 6-3, el vencedor le bajó el telón a la historia y selló una victoria impecable en la noche porteña.