El inicio del encuentro perteneció casi de punta a punta a Guillermo Sacchi, quien saltó a la cancha con las ideas clarísimas y una derecha afilada que castigó cada rendija concedida por su rival. Incapaz de contener la agresividad de Sacchi ni de encontrar ritmo con su propio servicio, Sepúlveda Bohórquez vio cómo el primer parcial se le escapaba velozmente por un contundente 2-6. Sin embargo, la historia cambió radicalmente de guion en el segundo episodio: Daniel arriesgó más con la devolución, bajó el margen de error no forzado y empezó a ganar los peloteos largos, desgastando la paciencia de Sacchi para igualar el tablero con un trabajado 6-3.
Instalados en la cuerda floja del súper tie-break, con el boleto a la final en juego y la tensión al límite, Daniel Eduardo Sepúlveda Bohórquez sacó a relucir su versión más sólida. Dominando con sobriedad las alturas del juego y manteniendo la templanza en los momentos en que la pelota quemaba, contuvo el desesperado intento de reacción de Guillermo Sacchi y abrochó un impecable 10-5 para sellar su épico pasaje a la batalla decisiva por el título.