El primer set arrancó con un pulso frenético de máxima paridad, donde Bustos supo leer mejor los momentos críticos, administrando sus tiros profundos para quebrar en el tramo caliente y apropiarse de la manga inicial por 6-4. Sin embargo, la historia dio un giro de ciento ochenta grados en el segundo episodio: metido de lleno en la cancha y con una agresividad asfixiante, Alfredo Ruiz Díaz borró de la pista a su oponente con un contundente y lapidario 0-6 que forzó una definición dramática.
Con los nervios a flor de piel y el público expectante, el boleto se resolvió en la tensión agónica de un súper tie-break que quedará en la memoria. En esa zona de máxima presión donde cada punto vale oro, Alfredo Ruiz Díaz templó los nervios, arriesgó con criterio en la red y firmó un ajustado 11-9 que desató el festejo. Una victoria titánica labrada con puro coraje en las pistas de El Abierto.