Desde el primer punto de la final, la dupla vencedora salió a marcar el terreno con un ritmo vertiginoso y una agresividad que descolocó por completo a sus rivales. Dominando la red con cruces quirúrgicos y lastimando con restos profundos sobre las líneas, Antonic y Suárez neutralizaron los servicios oponentes sin otorgar margen de recuperación, abrochando un parcial inicial deslumbrante por un contundente 6-1.
En el segundo capítulo, Sofronas y Pandolfo intentaron reaccionar variando las alturas para frenar el aluvión, llevando el trámite a un intercambio mucho más apretado. No obstante, en los momentos de mayor pulso defensivo, Antonic y Suárez sacaron a relucir su chapa de campeones: apretaron los dientes, sellaron el quiebre definitorio en el tramo crítico y cerraron el encuentro por 6-4. Un triunfo consagratorio brillante que los corona como los grandes referentes del dobles en El Abierto.