El polvo de ladrillo de El Abierto vibró con un desenlace digno de la 1a categoría, donde la resiliencia fue la gran protagonista. A partir de las 18:00 hs, Nicolás Alberto Sofronas y Matías Brayotta animaron un choque correspondiente al torneo de Monte Carlo que tuvo absolutamente de todo. Tras un arranque dominante de Sofronas, quien se llevó el primer set por 6-1 con una autoridad implacable, el trámite dio un giro de 180 grados. Brayotta, a pesar de mostrarse visiblemente contrariado y batallar con sus propias sensaciones durante todo el encuentro, logró forzar la definición al llevarse el segundo parcial por 6-3.
La verdadera tensión se vivió en el súper tie-break, una instancia que parecía sentenciada a favor de Matías. Con un despliegue de orgullo, Brayotta logró colocarse con una ventaja de 8-4, quedando a solo dos pasos de la victoria. Sin embargo, fue en ese momento crítico donde emergió la figura de Nicolás. Manteniendo la calma mientras su rival lidiaba con la frustración, Sofronas encadenó una racha de puntos consecutivos, aprovechando cada duda del otro lado de la red para dar vuelta el marcador de forma espectacular y sellar el 10-8 definitivo.
Este triunfo por 6-1 / 3-6 / 10-8 no solo le otorga a Nicolás Sofronas el pase a la siguiente ronda, sino que también le brinda un envión anímico invaluable por la forma en que logró rescatar un partido que parecía escaparse. Para Brayotta, queda el sabor amargo de no haber podido cerrar un encuentro que tuvo en sus manos, en una tarde donde el aspecto psicológico pesó tanto como el tenístico. Sofronas se retira de la sede con la satisfacción de haber superado una prueba de fuego en la máxima categoría del circuito.