El capítulo inicial fue un monumento a la paridad, con ambos tenistas firmes desde la línea de base y defendiendo sus turnos de saque con uñas y dientes. Cohan buscó incomodar con impactos profundos y pesados, mientras que Pantano respondió con una gran lectura de juego y contragolpes quirúrgicos, estirando la definición de manera inevitable al tie-break. En esa instancia de máxima tensión, Agustín estuvo un peldaño más fino en los momentos bisagra y se terminó adjudicando la primera manga por un infartante 7-6.
Haber destrabado ese parcial de apertura terminó de soltar los mejores golpes de Agustín Pantano, quien asumió el protagonismo táctico en el segundo set. Aunque Luciano Cohan intentó reaccionar variando las alturas de sus tiros para cortar el ritmo, el vencedor se mantuvo sumamente sólido y regular, minimizando los errores no forzados. Consiguiendo un quiebre determinante en el corazón del parcial, Pantano encaminó el juego y estampó el 6-3 definitivo, sellando una victoria muy trabajada que lo mete en la siguiente ronda con la confianza por las nubes.