Las finales no solo se juegan con técnica y potencia, sino con una reserva moral capaz de sostener a un tenista cuando el abismo parece inevitable. En la cita máxima de la 3a categoría dentro del torneo Queens 2026, el escenario de El Abierto albergó una de las definiciones más dramáticas y cambiantes del año, donde Natan Ezequiel Wasser terminó alzando el trofeo tras revertir un panorama adversísimo frente a un combativo Osvaldo Mertnoff.
El desarrollo comenzó con un Mertnoff sumamente enfocado y certero, explotando los ángulos con tiros profundos para desgastar el esquema defensivo de su rival. Wasser buscó sostener los peloteos largos, pero Osvaldo capitalizó una pequeña ventana en los juegos decisivos del primer set, metió el zarpazo con su servicio y se anotó la manga inicial por 4-6. Sin embargo, consciente del premio en juego, Natan reseteó la estrategia para el segundo capítulo: empezó a mandar con su drive, redujo drásticamente sus errores no forzados y niveló la contienda con un firme 6-3 que encendió las tribunas.
La definición de la corona derivó en un Súper Tie-Break electrizante que se jugó con la respiración contenida en cada punto. Mertnoff no dio el brazo a torcer y dispuso de opciones para liquidar el pleito, pero Natan Ezequiel Wasser mostró un temple de acero en la cornisa, defendió pelotas imposibles y metió la estocada final para imponerse por un agónico 11-9. Un triunfo consagratorio que premia la garra de Wasser y le otorga un título memorable en la alfombra de El Abierto.