Subirse al podio más alto cuando el margen de error es ínfimo requiere una temple de acero capaz de amortiguar cualquier golpe anímico. La esperada gran final de 7a categoría del certamen Hamburgo 2026 tuvo como escenario estelar la cancha principal de El Abierto, donde Luciano Palomino y Emiliano Mouriño protagonizaron un espectáculo electrizante que terminó consagrando a Palomino tras una verdadera prueba de resistencia física y mental.
El duelo comenzó con Palomino marcando el ritmo a través de tiros cruzados muy profundos, logrando romper la guardia de un Mouriño que tardó en afianzarse en el fondo de la pista. Esa pequeña luz de ventaja le alcanzó a Luciano para abrochar el primer chico por 6-4. Sin embargo, la reacción de Mouriño no se hizo esperar: batallando cada pelota como si fuera la última y ajustando la precisión en sus devoluciones, devolvió la moneda en el tramo decisivo del segundo parcial para estampando un 5-7 que encendió las alarmas y llevó la definición al terreno de la máxima tensión.
En el Súper Tie-Break sin margen para la duda, la paridad se mantuvo punto a punto hasta que Luciano Palomino sacó a relucir su versión más valiente. Arriesgando con devoluciones punzantes sobre las líneas y sosteniendo el pulso firme en los rallies de mayor desgaste, Palomino inclinó la balanza para cerrar el definitivo 10-7. Un grito de campeón inolvidable que premia la entereza del nuevo rey de la Séptima en una final memorable.