El parcial de apertura fue un verdadero choque de estrategias en el que ninguna de las dos duplas logró despegarse con holgura. Falco Arteaga y Simón mostraron un despliegue formidable de movimientos y sincronía para frenar los embates rivales y sostener el pulso punto a punto. Sin embargo, al llegar al desenlace del set en el duodécimo game, la compostura y la precisión en los impactos de Ubilla y Salgado inclinaron la balanza para sellar el 7-5 a favor.
Ese quiebre psicológico terminó desatando el mejor tenis de Ubilla y Salgado para el segundo capítulo. Con la confianza de saberse arriba en el marcador, la pareja campeona dominó los tiempos del juego, incrementó la agresividad desde la línea de base y maniató las respuestas de sus oponentes para abrochar el definitivo 6-2. Una victoria inapelable que consagra un certamen brillante y les permite dar la vuelta olímpica en El Abierto.