El arranque del encuentro tuvo a Brescia como claro dominador. Con una derecha punzante que penetraba las líneas y un juego agresivo desde el fondo, Nicolás maniató las respuestas de Bacchia y capitalizó el quiebre oportuno para adjudicarse el primer chico por 4-6. El segundo parcial se convirtió en una verdadera trinchera: Brescia olfateó la victoria y apretó el paso, pero Bacchia sacó fuerzas de donde no había, resistió en los momentos límites y metió un manotazo milagroso en el doceavo game para abrochar un agónico 7-5 que mandó la definición al súper tie-break.
En el desempate decisivo, la adrenalina cortaba el aire en cada rincón del complejo. Ninguno aflojó un centímetro y los puntos se convirtieron en intercambios extenuantes donde la bola de partido cambió de dueño varias veces. Cuando el margen de error era sencillamente inexistente, Lucas Bacchia mantuvo el pulso firme, arriesgó con un drive paralelo sobre la raya y selló un 11-9 para el infarto, desatando el desahogo tras una maratón de tenis inolvidable.